Buenos Aires tendrá su London Eye

La ciudad de Buenos Aires está a un paso de sumar una atracción turística que ninguna otra ciudad latinoamericana posee de estas dimensiones: una rueda de observación de 79 metros de altura, emplazada sobre el espejo de agua del Dique 1 de Puerto Madero. Después de casi una década de vaivenes administrativos, el proyecto conocido como la Rueda de Buenos Aires entró en una fase concreta de ejecución y tiene fecha estimada de entrega.

La Rueda de Buenos Aires es un proyecto de infraestructura turística y de entretenimiento que consiste en una noria gigante —similar al célebre London Eye de Londres— equipada con 36 cabinas cerradas y climatizadas con capacidad para ocho pasajeros cada una. En total, la estructura podrá transportar hasta 288 personas simultáneamente y superará los 80 metros de altura total. Se apoyará sobre una plataforma de hormigón armado de más de 1.100 metros cuadrados ubicada sobre el agua, e incorporará iluminación LED que transformará el skyline nocturno de la ciudad.

Su emplazamiento definitivo será el Dique 1 de Puerto Madero, el barrio porteño que concentra la mayor afluencia de turistas internacionales y visitantes locales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La constructora GCDI fue designada contratista principal de la obra, según comunicó la empresa a través de la Comisión Nacional de Valores (CNV).

La inversión será de más de ocho millones de dólares. El plazo estimado de obra es de 15 meses, a partir de la aprobación definitiva recibida en julio del año pasado por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La génesis de la Rueda de Buenos Aires se remonta a 2016, cuando el proyecto fue concebido por primera vez como una propuesta de renovación urbana y atracción turística para Puerto Madero. Sin embargo, las dificultades no tardaron en aparecer: resistencia vecinal e institucional, problemas para la importación de componentes clave (como la rueda principal, fabricada en el exterior), y largos procesos de evaluación ambiental retrasaron su concreción durante años.

La obra también atravesó una audiencia pública ante la Agencia de Protección Ambiental porteña, que determinó que la estructura no generará ruidos molestos ni residuos peligrosos, y que su impacto sobre el tránsito y la aeronavegación es mínimo. Ese dictamen fue determinante para que el proyecto obtuviera luz verde definitiva.

GCDI cuenta con experiencia en obras de gran escala: entre sus trabajos más reconocidos figuran la refacción del estadio Más Monumental y la remodelación del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *